lunes, 26 de abril de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
La Noche de los Libros 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
Para mi fokita
Yo tamien siento lo mismo que tu. EL futuro es como una carretera en la noche, alumbrada apenas unos metros por los faros del coche que se adentra en la más negra oscuridad. NO osbtante, te dire que no ahy k temer el futuro y la oscuridad, si no fijarse en las lineas k marca el camino que avanza a la luz de los faros. Es lo que siempre te digo, mañana te seguire queriendo ^^.
SObre el presente y lo de no poder darlo todo, yo tambien lo pienso. NO obstante creo k el momento de demostrar las cosas para nsotros aun no a llegado. Será cuando acabemos y debamos encontrar un trabajo. MIentras, no te preocupes, estamos aki para aprender y para ekivocarnos. Y para nada creo k seas una chica mediocre. Es mas, creo k eres una alumna estraordinaria y tienes un gran telento como escritora. Se que tendras un futuro brillante, pero no hay prisa . Poco a poko
Te kiero mucho mi niña...mas de lo k yo mismo soy capaz de aprecar. Te as combertido en la parte mas importante de mi vida, y no solo me haces feliz, sino que me combiertes en mejor persona. Eres la putna de lanza de mi particular coche y mi particular carretera. Por, esta claro que en los viajes nocturnos, se conduce mejor si en asiento de alado ahy una hermosa muchacha que te kiere.
Te amo mi niña...mi peke...mi fokita...mi vida
Peke se pone moñas
Ojalá pudiera hacer que tus ojos viesen aun más dentro de mi alma y leyesen todo lo que siento por ti. Que cada vez que terminas de besarme espero que vuelvas a juntar tus labios con los míos, que cada vez que te abrazo siento que no quiero volver a soltarte nunca, que cada vez que te vas quiero correr tras de ti y agarrarte para que no te escapes, como si fuera la última vez que pudiera abrazarte. Que todas las horas del día me resultan escasas cuando estoy contigo.
Sé que estás preocupado por aquella vez que te dije que estaba rallada. No quiero que pienses que dudo de lo nuestro. Lo único de lo que no me cabe duda en esta vida es de lo que siento por ti. Lo único que jamás me plantearía sería que quiero estar contigo. Porque siento calor dentro de mí cuando pienso en tus ojos, siento que mis manos necesitan acariciar tu rostro una vez más. Lo único de lo que tengo miedo es de mi misma. Nunca he tenido suerte en mis relaciones, y temo que esta vez no sea distinto. Antes me importaba bien poco lo que pudiera pasar. Pero ahora… ahora es casi doloroso pensar que mi comportamiento o mi forma de resolver las cosas hagan que te separes de mí. Temo, porque no quiero separarme de ti, y eso es algo que no he vivido nunca. Jamás había sentido de tal forma el miedo a perder algo. A perder este sentimiento, estos momentos, esta felicidad que me das. Temo no ser capaz de ser una buena pareja. Porque nunca lo he sido. Lo que más deseo en estos momentos es hacerte feliz, en poder ayudarte cuando lo necesites. Pero hay veces que me siento incapaz de darte toda la felicidad que te mereces. Tengo miedo de perderte.
También tengo dudas acerca de mi futuro, y de mi forma de ver el futuro. Quiero hacer tantas cosas que me saturo y no hago nada. Quiero mejorar mi pintura, avanzar en japonés, sacar buenas notas en la carrera, y trabajar. Pero me siento impotente, no sé cómo llegar a aquello que deseo, no sé siquiera lo que deseo. No me siento segura de nada, excepto de mis sentimientos. Todo lo demás lo veo nubloso, oscuro y lejano. Incluso en la Universidad me da la sensación de no estar dando todo lo que podría dar. Quiero ser capaz de dar lo mejor de mí misma, pero, incluso en nuestra relación, siento que algo me impide sacar todo lo que tengo dentro y mejorar.
Por eso me rallo. Porque quiero ser mejor pero no lo consigo. Porque me veo como una mujer mediocre incapaz de aprovechar sus capacidades.
No debes preocuparte. Son asuntos que de vez en cuando me preocupan y me hacen dudar de todo. Pero también, otros días, como hoy, siento que no hay nada de lo que preocuparse, que tengo todo lo que se podría tener en la vida, alguien que me quiere y a quien quiero, una ocupación, amigos, una familia que me quiere y todo lo que pudiera desear.
Aunque lo que más desearía sería no tener que despedirme de ti al terminar el día.
No he releído lo que he escrito ni lo pienso leer. Las palabras han salido tal cual las iba pensando, y quiero ser sincera contigo, lo necesito, porque tu lo eres conmigo.
Y por dios, no te pongas celoso de Pablo. Sabes que al único al que quiero es a ti. A mi dire.
sábado, 10 de abril de 2010
NO TODO IBAN A SER BUENO RECUERDOS
"Siento lo anoche peke, espero que no te dure mucho el cabreo. Sabes que te kiero y que te compensaré la de anoche por otra velada completamente distinta."
"El oso tonto intenta consolar torpemente a la fokita triste"
domingo, 4 de abril de 2010
Día 4: La familia
Tu llamada me despertó. Fue bonito escuchar tu voz, aunque estés lejos. Me dijiste que fuera a la fiesta de Raúl. El problema fue que, al final, no hubo fiesta. De todas formas, me habría dado pena ir sin ti. Te habría echado de menos. Lo cierto es que al oirte me entraron muchas ganas de estar alli contigo. Para abrazarte, besarte, acariciarte... todo eso de lo que tengo ganas ahora a pesar de no tenerte cerca. Me dijiste que el lunes pasaríamos todo el día juntos. Espero que sea verdad, porque tenemos muchas cosas que hacer. Tenemos que abrazarnos hasta hartarnos el uno del otro, besarnos hasta que se nos quede la boca seca, mirarnos a los ojos hasta poder recordar una a una todas las líneas que los unen. Son muchas las cosas que tenemos que hacer.
Después de eso no hay mucho que comentar. Me bañé, jugué un rato con mis padres y mi hermano, y cenamos. Luego estuve metida en el ordenador hasta las 2 y media de la madrugada. Navas había tenido problemas con su novio y , como no, también tenía muchas dudas de sexo. La verdad es que debería sacarme el título de sexóloga, porque ya van más de 3 y 4 veces las que me toca hacer de consejera sexual con mis amigos. Que si está bien hacer esto o aquello, o cómo se hace lo de más allá. Debe ser que lo explico bien, sino, no entiendo a qué viene este chorreo de preguntas. Me da un poco de miedo que la gente sepa tan poco del tema, o saber yo tanto. Pero hay cosas que son obvias, y aun así... bueno, dejemoslo. Aparte de Navas, también me habló un antiguo amigo mío, con el que hacía tiempo que no charlaba. Siguió la linea habitual de mis últimas conversaciones online, en las que todos mis amigos me comentan cosas que me dejan la cabeza rallada y llena de dudas. En este caso, el chico afirmó rotundamente que yo no me merecía nada, y mucho menos ser amada, ya que yo no soy capaz de sentir amor, porque estoy por encima del amor. Exactamente dijo que estaba por encima del amor porque estaba por encima de la esclavitud. Podrás pensar que , con amigos como los míos, quién necesita enemigos. Pero lo peor es que me lo decía como un piropo. Así se me pasó la noche, escuchando las penas y dudas de mi mejor amiga, y los pensamientos tan filosóficos y transgresores de otro colega. Y mientras, echando de menos tenerte alli para hablar también contigo, y contarte todo esto.
Ya solo quedan dos días para que vuelvas. Jamás pensé que 6 días se me llegarían a hacer tan pesados. Debe ser que me has marcado más de lo que yo misma admito. De todas formas, me gusta escribirte todos los días. Es una buena costumbre que debería haber recuperado antes. Hace tiempo escribía todos los días, relatos, poesías, lo primero que se me pesaba por la cabeza. Y lo dejé. Como digo, ya era hora de recuperarlo.Te quiero muchísimo. Por muy por encima que estemos del amor, te quiero.
sábado, 3 de abril de 2010
Día 3: Furia de Titanes
El día en si no ha tenído nada de particular; pero algo, no sé el qué, me hacía dar vueltas por la casa sin saber qué estaba buscando. Algo me hacía pensar y revivir momentos pasados, la mayoría malos. Algo me hacía recordar sucesos que jamás quisiera volver a recordar, mientras sentía que tenía que hacer algo, no sé el qué. No te asustes. Debe ser el aburrimiento. Un aburrimiento nervioso, ya que, a pesar de tener mil cosas que hacer, no haces ninguna y matas el tiempo enfrente del ordenador, pensando. Y ya se sabe que pensar demasiado nunca fue bueno.
Hacia el final de la tarde salí de camino a la casa de Navas, para recogerla a ella (y a su, ahora, inseparable novio) e ir al cine. Habíamos discutido largo y tendido acerca de la película que queríamos ver. Yo tenía muchas ganas de ver El Libro de Eli, porque ya sabes que las películas distópicas son mi vicio; sin embargo, Navas solo me daba a elegir entre Cómo Entrenar a Tu Dragón o Furia de Titanes. Ni siquiera quiso considerar mi segunda opción, El Mal Ajeno. El caso fue que, al final, acabé cediendo y elegimos Furia de Titanes. La película tenía pinta de ser muy mala, y no nos decepcionó. Reamente lo fácil sería criticarla, así que todavía intento recordar algún detalle positivo. Hasta ahora solo he llegado a la conclusión de que se saltaban poco el eje, y no había grandes fallos destacables de raccord. Y bueno, defiende la superioridad del hombre frente a los dioses (qué raro que la Iglesia no se haya quejado). Así que algo bueno tiene tragarse casi tres horas de indigesto cine americano... ¿no? Aparte de las palomitas, quiero decir; palomitas que, por otra parte, me han dejado el estómago revuelto. Creo que no me han sentado bien. En fin. Prefiero mil veces ir al cine contigo, al menos me llevas a ver películas que yo también quiero ver. Para colmo, se me olvidó sacar mi bono por entrada gratis y acabé pagando.
No he tenido un buen día. No solo por la película, sino también por la compañía. Navas y Rodil no dejaban de hacerse carantoñas, a cada cual, y según pasaba el tiempo, más descaradas; y yo no hacía más que acordarme de ti. Incluso pensaba en qué habrías respondido ante determinadas frases o gestos. Podía oir tu famoso "madrecita" en mi cabeza. Para colmo, empezaron a hablar de mi ex. Para qué dar más detalles. Como remate, al meterme en la cama, tuve pesadillas. Le empecé a gritar a alguien, que no consigo recordar, que me dejase en paz y confiase en mi. Mi hermano dice que utilicé palabras como "hostias" y "cojones".
Ahora que releo todo lo que he escrito, me doy cuenta de que soy una quejica. No ha sido un día tan malo como lo pinto. Ha hecho una buena tarde, me he sentido muy guapa al ponerme mi camisa nueva, y he jugado con mis padres al golf en el jardín. De una forma un tanto particular, eso sí. Y también he podido hablar contigo sin sentirme observada. Te he escuchado lejano y aburrido. Se me ha olvidado pedirte una foto tuya y del mar. No sé por qué, solo me hacía ilusión tenerla.

Te echo de menos, director. No soy la única. Rodil mencionó varias veces que era una pena que no hubieras podido venir, porque eras muy gracioso. Solo que él no echa tanto de menos las mismas cosas que yo. O eso espero.
viernes, 2 de abril de 2010
Día 2: Salir, beber, el rollo de siempre
Había quedado con Lyrisse en la plaza del pueblo, sin darme cuenta de que era Jueves Santo y en Paracuellos estaban de procesión. Al principio, al aparcar el coche (que ya me han devuelto, y con él, mi libertad de movimientos) me sorprendió que hubiera tan poca gente en la calle. Incluso pensé que no habría tanta crisis cuando la gente se iba de vacaciones toda la semana santa. Luego llegué a la plaza y vi a todo el maldito pueblo esperando a que sacasen el Cristo (de la Salud, creo que es) de la iglesia. Por suerte, encontré rápidamente a Lyrisse, que tampoco se había dado cuenta de las fechas en las que estábamos. Un fallo que dio al traste con nuestros planes de ir al Mesón y pedir copas de vino con las que, gratuitamente, te dan tostas. En lugar de eso acabamos, como siempre, en el restaurante chino del pueblo, cenando el sempiterno arroz tres delicias y el pollo con almendras. Durante la cena arreglamos el mundo, y lo organizamos a nuestra manera. Sobre todo en lo referido a las relaciones personales. Ella tiene una visión muy particular del asunto; una vision que , durante mucho tiempo, también fue la mía. Decía que los jóvenes, a los veinte años, como nosotras, no deberían anclarse en una relación a largo plazo porque, si algo salía mal y acababas a los veintisiete descompuesta y sin novio, habrías malgastado toda tu juventud en una relación que no te habría aportado nada. En cierto modo le di la razón, pero no en todo. Le expliqué que, para mi, una relación jamás debería basarse en el tiempo. Que lo que tú me dices siempre mañana te seguiré queriendo. Que no importa nada más que el momento presente y el mañana que tengamos enfrente. Y que, para estar con alguien así, lo primero que debías considerar es si esa persona te va a aportar algo. Le conté lo que tu me aportas a mi; no solo el cariño y el amor que me das, sino la curiosidad por conocer cosas nuevas, las ganas de viajar y conocer el mundo entero, la ambición de ser algo mucho mejor en el futuro. Las ganas de hacer cosas. Las ganas de vivir. Qué más da no ligar con otros chicos o cosas por el estilo en comparación con eso. Ella me contó muchas historias de amigos, y no tan amigos, que tenían relaciones por comodidad, en las que ambos "ponían los cuernos" a su pareja, pero no lo dejaban. Eso no me parece bien. Yo preferiría que tú tuvieras la libertad de estar con una chica si tienes ganas de hacerlo y piensas que te vas a perder algo por no hacer eso, que en ese momento deseas, al engaño de estar con alguien solo por comodidad. Quizá me estoy liando, tecleando palabras sin sentido.
Después de cenar, estuvimos bebiendo botellines y vino blanco en un bar "típico Paracuellense", con gente pegando gritos y la televisión a todo volumen. Entonces te llamé, aunque me hubiera gustado mucho hablar contigo más tiempo. Casi me emocionó el escuchar tu voz. Parece que no, pero se te echa mucho de menos.
Cuando llegué a casa, por fin, de madrugada, la melodía de una canción que seguramente a ti no te gustaría resonó en mi cabeza.
Salir, beber, el rollo de siempre, llegar a la cama y joder qué guarrada sin ti.
Hoy ha sido un día como podría haber sido otro antes de conocerte, de tener alguien a quien llamar novio, de saber lo que significa amar. Hoy ha sido un día de soltera sin sexo y sin artistas bohemios. Y joder, qué guarrada sin ti.
jueves, 1 de abril de 2010
Día 1: Mirando al mar
Te fuiste al mediodía, hacia los Castellones, como tú los llamas. A las cínco de la tarde me díste un toque para que supiera que habías llegado bien. En aquel momento no lo escuché. Había quedado con una vieja amiga de parbulitos, a la que hacía más de un año que no veía. Se llama Elena, como yo, y de pequeña ambas firmábamos como Elena R. para confundir a la profesora. Cuando nos vimos, fue divertido ver cómo nos afectaba a cada una la alergia: ella llevaba gafas de sol porque le lloraban los ojos, y yo iba amarrada a un clinex que no paraba de llevarme a la nariz. Nos pasamos la tarde haciendo las típicas "cosas de chicas": ver tiendas de ropa, comprar ropa (yo no, ella), libros y películas en la Fnac (aunque tampoco encontré Mi vida sin mi) y bisutería: un anillo de plata con una rosa engarzada y una gargantilla de tela negra. También le enseñé la tienda de peluches "Así"; casi nos da un ataque de locura al ver tantas y tantas caritas afelpaditas que nos pedían que les llevaramos con nosotras. Yo estuve a punto de comprarme un pequeño osito blanco, que me recordaba a ti. Ella no paraba de mirar a una lechuza blanca que nos oteaba desde lo alto. Pero resistimos. Nos tomamos un café en el Starbucks y no paramos de hablar de todo, la universidad, el cine, los chicos (sí, tú)... resulta que ella también anda haciendo cortos, así que hemos decidido colaborar mutuamente en uno. Después cenamos en el Wok de Plaza España. A ambas aquel lugar nos trajo muchos recuerdos, y nos pusimos un poco ñoñas. Sobre todo cuando me llamaste, por la noche, para contarme las novedades del día.
Fue un buen día. Hacía buen tiempo, poca gente, y muchas ganas de pasar un buen rato.
No te eché de menos, aunque te recordé muchísimo. Es extraño cómo asociamos un lugar a una persona, o a una situación. Cómo recordamos frases, palabras, según avanzamos por esas calles en las que tanto hemos vivido. Y de fondo, cómo podemos escuchar e imaginar a una persona a cientos de kilómetros...
Mirando al mar soñé que estabas junto a mi, mirando al mar yo no sé que sentí, que acordándome de ti, lloré...

Espero que lo estés pasando bien por allí, aunque te pases el día leyendo y mirando el mar.
En realidad, he mentido. Echo mucho de menos verte en el mesenger cuando vuelvo de noche a casa. Echo de menos tus besos, tus abrazos, tus caricias. Echo de menos ver tus ojos azules. Pero solo ha pasado un día. Y me lo he pasado muy bien.


