Ojalá pudiera hacer que tus ojos viesen aun más dentro de mi alma y leyesen todo lo que siento por ti. Que cada vez que terminas de besarme espero que vuelvas a juntar tus labios con los míos, que cada vez que te abrazo siento que no quiero volver a soltarte nunca, que cada vez que te vas quiero correr tras de ti y agarrarte para que no te escapes, como si fuera la última vez que pudiera abrazarte. Que todas las horas del día me resultan escasas cuando estoy contigo.
Sé que estás preocupado por aquella vez que te dije que estaba rallada. No quiero que pienses que dudo de lo nuestro. Lo único de lo que no me cabe duda en esta vida es de lo que siento por ti. Lo único que jamás me plantearía sería que quiero estar contigo. Porque siento calor dentro de mí cuando pienso en tus ojos, siento que mis manos necesitan acariciar tu rostro una vez más. Lo único de lo que tengo miedo es de mi misma. Nunca he tenido suerte en mis relaciones, y temo que esta vez no sea distinto. Antes me importaba bien poco lo que pudiera pasar. Pero ahora… ahora es casi doloroso pensar que mi comportamiento o mi forma de resolver las cosas hagan que te separes de mí. Temo, porque no quiero separarme de ti, y eso es algo que no he vivido nunca. Jamás había sentido de tal forma el miedo a perder algo. A perder este sentimiento, estos momentos, esta felicidad que me das. Temo no ser capaz de ser una buena pareja. Porque nunca lo he sido. Lo que más deseo en estos momentos es hacerte feliz, en poder ayudarte cuando lo necesites. Pero hay veces que me siento incapaz de darte toda la felicidad que te mereces. Tengo miedo de perderte.
También tengo dudas acerca de mi futuro, y de mi forma de ver el futuro. Quiero hacer tantas cosas que me saturo y no hago nada. Quiero mejorar mi pintura, avanzar en japonés, sacar buenas notas en la carrera, y trabajar. Pero me siento impotente, no sé cómo llegar a aquello que deseo, no sé siquiera lo que deseo. No me siento segura de nada, excepto de mis sentimientos. Todo lo demás lo veo nubloso, oscuro y lejano. Incluso en la Universidad me da la sensación de no estar dando todo lo que podría dar. Quiero ser capaz de dar lo mejor de mí misma, pero, incluso en nuestra relación, siento que algo me impide sacar todo lo que tengo dentro y mejorar.
Por eso me rallo. Porque quiero ser mejor pero no lo consigo. Porque me veo como una mujer mediocre incapaz de aprovechar sus capacidades.
No debes preocuparte. Son asuntos que de vez en cuando me preocupan y me hacen dudar de todo. Pero también, otros días, como hoy, siento que no hay nada de lo que preocuparse, que tengo todo lo que se podría tener en la vida, alguien que me quiere y a quien quiero, una ocupación, amigos, una familia que me quiere y todo lo que pudiera desear.
Aunque lo que más desearía sería no tener que despedirme de ti al terminar el día.
No he releído lo que he escrito ni lo pienso leer. Las palabras han salido tal cual las iba pensando, y quiero ser sincera contigo, lo necesito, porque tu lo eres conmigo.
Y por dios, no te pongas celoso de Pablo. Sabes que al único al que quiero es a ti. A mi dire.

No hay comentarios:
Publicar un comentario